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Incluso
si geográficamente se le ve muy lejano, como país Chile atrae a
muchos inversionistas. Las miradas se vuelcan en este país que
resiste y se desarrolla mientras que el resto del continente
sudamericano entra lentamente en una latente crisis como no había
vivido los últimos años.
Chile no es sólo una moda como lo fue Argentina antes de la crisis
de diciembre del 2001. La estabilidad política y el avance del país
en cuestiones socio-económicas han hecho de Chile el país modelo del
continente. Desde hace años Chile se mantuvo al margen pero hoy
aprovecha de la quintaesencia de su poder y de la confianza que ha
sabido cultivar.
Actualmente Chile es el país que cuenta con el "riesgo-país" más débil del continente sudamericano.
En fin, Chile es un país que no vive con ayudas financieras del FMI
y otros consorcios de ayuda al desarrollo de países emergentes. Es
por eso que este país constituye para los empresarios una solución
estable en un continente en que el potencial puede ser todavía
explotado.
Chile posee un ambiente de negocios dinámico, construido sobre la
base de fundamentos macroeconómicos sólidos (crecimiento sostenido,
inflación bajo control, disciplina fiscal y reducido nivel de
endeudamiento público) y un fuerte compromiso tanto con la apertura
económica y el libre mercado como con políticas que apuntan a
conseguir mayores niveles de cohesión social.
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